(Ojalá) Ella
El otro día me permití soñar con la hija que me gustaría tener. Tendría la fuerza y la compasión de mi mirada. Los labios serían los de él: tiernos, salvavidas, siempre con la palabra necesaria. También tendría su pecho, para que fuera refugio y cobijo, y su corazón. El suyo y el mío, lo mejor de los dos. Tendría mi piel, suave y cálida como un atardecer en verano. Las piernas serían las de él, dos pilares sólidos sobre los que asentar su vida. También tendría su sonrisa pícara de medio lado, de la que ella no sería del todo consciente, pero con la que se podrían conquistar galaxias enteras. Tendría mi voluntad, mi cabezonería y mi carácter para que se salve de todo lo que intente acabar con ella. Lo que sí que tendría seguro sería nuestra empatía y nuestro sentido del humor. ¡Quizás nos superaría, incluso! Sobre todo, y lo más importante, tendría dos padres que la querrían con cordura y con el amor de quienes saben que no nos pertenecemos unos a otros, pero que sí debemos ...